Lavado de Manos y Técnica de Higiene de manos:

Es de vital impartancia el lavado de manos para TODOS los humanos, ya que de nuestras manos depende nuestra salud y la de mucha gente, por lo que en este apartado diferenciaremos lo que es un PROCEDIMIENTO DE LAVADO NORMAL DE MANOS, que es para todos en general y UNA TECNICA DE HIGIENE DE MANOS para los manipuladores de alimentos, ya que nuestro lavoratorio se dedica a la asesoria de éste ramo en lo particular.

Te invito a que veas este video de LABORATORIOS VILLARREAL sobre EL LAVADO DE MANOS, si vas a realizar actividades comunes y corrientes, para tu protección y la de los demás, para que evites ser portador de MICROORGANISMOS que pueden dañar a nuestra salud:

Este video describe el LAVADO de manos correcto, como lo describe la OMS:

Este Video es sobre el LAVADO DE MANOS correcto que deben llevar a cabo los MANIPULADORES DE ALIMENTOS:

Es necesario que todos los manipuladores de alimentos (directos e indirectos) lleven a cabo de forma correcta la TECNICA DE HIGIENE DE MANOS: la cual consiste en LAVAR y DESINFECTAR sus manos, de manera frecuente, antes, durante y despues de la preparacion de los alimentos, y en cada cambio de actividad importante que ponga en riesgo la inocuidad de los mismos. Por favor es necesario que vean este tutorial para que puedan realizarla correctamente:

RECUERDA: Tu salud y la de los demás esta en tus MANOS… CUIDALA!

Ahora me gustaría compartirte: Quién fue “el padre del lavado de manos” que murió pobre y en un psiquiátrico por defender la higiene personal.

Hasta mediados del 1800, los médicos no se molestaban en lavarse las manos, y pasaban de diseccionar un cadáver a dar a luz a un niño. Pero un médico húngaro hizo un avance clave que salvó millones de vidas de madres que recién parían. Semmelweiss Ignác Fülöp fue un médico nacido en Hungría en 1818 considerado el padre del lavado de manos. Recibido en 1844 pasó dos años dedicado al estudio de la infección en el campo de la cirugía. En 1846, con 28 años, obtuvo el doctorado en obstetricia y fue nombrado asistente del profesor Klein, quien estaba a cargo de una de las Maternidades del Hospicio General de Viena, lugar donde el médico elaboró su teoría de la higiene de manos.

El Doctor observaba preocupado cómo las mujeres ingresadas en para dar a luz tenían muchas más fiebres puerperales que las que alumbraban en sus casas. Los números eran claros. La mortalidad de las madres era del 40% frente al 15% de quienes daban a luz fuera de los muros hospitalarios.

Los gérmenes aún no se habían descubierto (fue hasta 1876 que los descubrieron Luis Pasteur y Robert Koch), y todavía se creía en la década de 1840 que la enfermedad se propagaba por miasma (malos olores en el aire) que emanaban de cadáveres podridos y aguas residuales.

Después de investigar esta relación causal de enfermedades donde las partículas cadavéricas de la morgue tenían la culpa, y que esas partículas en las manos de los médicos se dirigían luego al cuerpo de las mujeres durante el parto, elevó su teoría a su superior, el doctor Klein, quien en principio no estuvo de acuerdo con dichas conclusiones. Pero un colega suyo profesor de anatomía, murió en extrañas circunstancias, ya que se había cortado durante una disección de un cadáver y comenzó a desarrollar los mismos síntomas de fiebre alta y malestar general que sus parturientas. Este hecho lo convence de que la causa común que termina en tantos fallecimientos son la suciedad de los cadáveres llamada corpúsculos necrópsicos, y permite que Semmelweiss proponga el lavado de manos entre una actividad y otra.

Pero por vanidad o por envidia, los principales cirujanos y obstetras europeos ignoraron su recomendación y descubrimiento. Lo rechazaron y se sintieron ofendidos. Todos ellos provenían de clases altas y refinadas y no asimilaban que sus manos podrían estar contaminadas o sucias, como las de la clase trabajadora.

Otros médicos comenzaron a rociar productos en los enfermos para bajar la contaminación en las salas de operaciones

Semmelweis fue despedido y fue desacreditado. Debió trabajar en un hospital menor hasta caer en la pobreza. Desahuciado, terminó sus días en un centro para enfermos psiquiátricos. En su último intento por demostrar su teoría —y ya con un principio de alzhéimer— se inyectó con un residuo de una necropsia. Así, se ocasionó una septicemia que lo mató a los 47 años. Fue un mártir de la medicina y hoy es considerado el padre del lavado de manos.

Hoy, el Hospicio General de Viena es actualmente un edificio rosa con rejas negra que en su jardín puede verse la estatua de un hombre sobre un pedestal que representa al profesor Semmelweis. Debajo lo mira una madre con su hijo en brazos. Más abajo yace una placa cuya inscripción dice: “El salvador de las madres”.

Monumento en honor a quien descubrio la necesidad del LAVADO DE MANOS: Profesor Semmelweis